.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Me abrazó con fuerza mientras yo enterraba la cara en el hueco de su cuello. Al principio, ninguno de los dos dijo nada; no creo que pudiéramos hablar. Era tan agradable volver a abrazarlo, sentirlo junto a mí, cuando creía haberlo perdido para siempre

No hay comentarios:

Publicar un comentario