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domingo, 27 de noviembre de 2011

Y otro Ibuprofeno. Sí, de esos que me quitabas de las manos cuando todo iba mal, ¿recuerdas? Te echo de menos. Mucho más de lo que un puñado de palabras pudieran expresar. Te necesito; aquí, ahora. Es absolutamente preciso que te presentes en esta ciudad, que me des ese abrazo que no me quisiste regalar cuando éramos como hermanos y me repitas aquello de: venga, va, tú puedes con esto de sobra, eres más fuerte que la situación. Pero no apareces. Y no soy fuerte. Las que sí vienen a visitarme a menudo son estas lágrimas, fíjate tú. No quiero ni pensar que se te pasaría por la cabeza si lo supieras. Si supieras que cada vez que se me escapa un tengo ganas de volver a casa, realmente quiero decir que tengo ganas de verte a ti. De hacerme la encontradiza, de decir: vaya, qué rápido pasa el tiempo, ¿eh? De conseguir que creas que no te necesito, que eres uno más; cuando la verdad es que eres el uno. Si supieras que no hay un solo día que pase sin que me resista a imaginarme contigo. Aunque sepa que son simplemente eso, imaginaciones, deseos. Que jamás, por más que me duela, programaremos la alarma del despertador a la altura del primer lunar, jamás desayunaremos sonrisas y jamás nos acurrucaremos en miradas. Jamás. Nunca había odiado tanto una palabra. Saber que para ti no seré la que te quite el sueño, la que te haga feliz. Y que tú tampoco estarás en momentos como este, cuando el mundo entero cae sobre mí y yo solo puedo seguir hundiéndome.
"Mucho mas sencillo esperar y alargar un camino que mas tarde nos va a separar".

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