Se podría decir que antes era una chica sin miedo a comprometerse, llena de ilusión, aquella que creía en historias y finales como los de los cuentos. Pero creo que eso se acabó; las reglas del juego han cambiado, ahora eres tú el que prefiere comprometerse, el que prefiere amar y entregarse. No es ningún tipo de rencor o venganza, simplemente, ahora mi prioridad es otra. Quiero sentirme una persona libre, poder decidir con quién y dónde quiero estar en cada momento, sin tener que pensar si le gusta o no a la otra persona, sin tener a nadie que me controle. El amor puede ser muy bonito, pero también es duro y difícil, pero una cosa sí, te enseña a valorar realmente aquello que de verdad vale la pena. Dicen que de errores se aprende, pues voy a tener que darte las gracias en cierto modo, porque gracias a ese error, gracias a ti en especial a tu forma de ser, con la que nos manejabas como muñecas para divertirte en tus ratos de soledad sin importante nada. Gracias por enseñarme a no poder confiar en todo el mundo. Soy joven, y voy a disfrutar de la vida al máximo sin perder más el tiempo como lo hice cuando tu rondabas por mi vida. No voy a dedicar mi tiempo a llorar por ti, a recordarte, ni a darme mal por querer tener historias como las de los cuentos. No, no lo voy a hacer. Voy a invertirlo en cariño a todas esas personas que de verdad me aprecian y me valoran, las que cada día están ahí conmigo, voy a invertirlo en ¡ser feliz! Todo esto resulta irónico, pero si juegas con fuego, te quemas.
Quizás la gente se pregunte a qué es debido este cambio de actitud; ¿el por qué? Quizás un virus, o puede que tu juego.
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