.

lunes, 6 de febrero de 2012

Mira chico, no sé si será la puta fiebre que tengo o que estoy harta de callarme ya las cosas. Y sé que en parte decirte ésto es en vano porque a diferencia de mi tu vida desde que no nos hablamos ha seguido como siempre. Pero te echo de menos, cada día, cada segundo que pasa me acuerdo de ti. Y no sabes el miedo que paso al pensar que en cualquier momento que cruce la esquina de cualquier calle me chocaré contigo y la mierda todo mi orgullo y quizá ese sea el motivo por el que no me atreva a pisar los mismos lugares que antes recorríamos juntos, porque quizá no soportaría la idea de saber que no se repetirán más. Y me revienta que la gente me pregunte que qué opino de que todo lo que fuimos se haya quedado en nada y yo tenga que fingir que me suda la poya que seamos como desconocidos.¿Desconocidos? si me hubiesen contado ésto hace 3 años no me lo creería. Y es que aún no me lo creo. Aún no me creo que hayamos acabado tan mal que no podamos ni mirarnos a la cara, no me creo que haya tenido que borrar tu numero del móvil porque ya no lo vaya a poder marcar más, y es irónico porque me lo sé. Mira puede que yo no sea muy lista, que la cague cien mil veces seguidas con lo mismo pero tú lo eras todo, bueno qué digo, lo sigues siendo. Y si quieres que sigamos fingiendo que no nos importamos, y que nos da absolutamente igual estar asi lo haré. Pero es estúpido, yo siempre he sido una orgullosa y tú un cabezota, yo la que la cagaba y tú el que siempre acertabas en todo...eramos lo puto contrario, pero éramos uña y carne. Puedo ponerme orgullosa y seguir diciendo a la gente que todo va bien y que no te necesito, o tal vez podríamos ser honestos y admitir los dos, que aunque nos hagamos tanto daño, nos necesitamos los dos. Y que no podemos odiarnos, ni en una película de ciencia ficción.

No hay comentarios:

Publicar un comentario