.

viernes, 3 de febrero de 2012

Ponerte los cascos, tu canción favorita a dos mil por hora sin miedo a quedarte sorda. Solo te preocupa que pueda terminar algun día.Te tumbas en la cama y diferencias cada palabra archivándola en tu mente como una frase para recordar , se te caen alguna que otra lágrima, pero ahí esta, el estribillo, ese que te hace levantar de la cama de un salto, ir al baño, coger un peine y ponerte a gritar como una loca. Como si el mundo exterior te diese igual, como protestando por todas esas cosas que tanto odias; que cada vez que levantas los piés pisas con más fuerza. Pero todo tiene final y la cancion se acaba... y lo único que deseas en ese momento es darle a retroceso y volver a empezar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario